Las comunidades locales y el Negociado de Energía de Puerto Rico trazan la ruta hacia un futuro limpio y resiliente

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El mes pasado marcó una gran victoria para el progreso hacia un sistema de energía fiable y sostenible en Puerto Rico, debido a que el Negociado de Energía de Puerto Rico emitió su resolución sobre los planes a largo plazo establecidos por la Autoridad de Energía Eléctrica (PREPA por sus siglas en inglés).

Gracias al compromiso que las comunidades locales han mostrado desde hace tiempo, y a la enérgica defensa de una serie de organizaciones en el archipiélago, los reguladores de San Juan emitieron una orden que responde en gran medida al llamado público para acelerar el uso de energía renovable, rechazar los combustibles fósiles y adoptar la generación de energía distribuida a través de soluciones innovadoras como microrredes y plantas de energía virtual.

La Resolución del Negociado de Energía de Puerto Rico respecto al Plan Integrado de Recursos (IRP por sus siglas en inglés), que dirigirá el desarrollo de los recursos energéticos de Puerto Rico durante las próximas dos décadas, facilita el camino hacia un futuro energético más limpio y resiliente para el archipiélago, y hace hincapié en cuanto a la transparencia, la rendición de cuentas, y el diseño de soluciones centradas en el usuario.

Ambiciones para el futuro y rechazo de combustibles fósiles

Al priorizar un despliegue agresivo de energías renovables, el ‘Plan de acción modificado’ del Negociado de Energía de Puerto Rico proporciona la señal más clara hasta la fecha respecto a su compromiso con una estrategia abarcadora y proactiva para alcanzar las disposiciones de la Ley de Política Energética, que exigen un 40% de energías renovables para el 2025 y un 100% para el 2050. Actualmente, Puerto Rico obtiene menos del 2% de su electricidad de energías renovables.

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El plan modificado del Negociado exige la producción de al menos 3,500 MW de energía solar -el doble de lo que había propuesto PREPA- junto con la implementación de 1,300 MW de almacenamiento para el 2025.

El plan también rechazó el esfuerzo de PREPA para construir infraestructura de gas natural, que amenazaba con afianzar mayor dependencia a este recurso y por ende mermar el crecimiento de las energías renovables. Las nuevas terminales del Negociado de Energía de Puerto Rico e instalaciones de generación de gas natural (que incluyen 400 MW de generación pico de combustibles fósiles) fueron rechazadas, mientras que la oficina aprobó la conversión de la planta de petróleo de San Juan a una de gas natural.

La inexorable desvinculación de combustibles fósiles importados y costosos, así como la agilización para implementar energías renovables, son fundamentales tanto para reducir los riesgos de salud y la contaminación climática, como para garantizar que los puertorriqueños tengan acceso a fuentes de energía más confiables, asequibles y resilientes.

Adopción de la generación de energía distribuida

El Negociado de Energía de Puerto Rico también señaló un fuerte apoyo hacia los recursos limpios distribuidos y de pequeña escala, como lo son la energía y almacenamiento solar en azoteas, y las microrredes y plantas de energía virtual (VPP por sus siglas en inglés) que tienen la capacidad de fortalecer la resiliencia en toda la red.

Las VPP son plantas de energía basadas en la nube que agregan y manejan recursos energéticos distribuidos en distintas ubicaciones. Cónsono con las recomendaciones de EDF y de otros fiscalizadores, el Negociado identificó la priorización de las VPP como una opción ‘sin remordimientos’ y los calificó como “… una opción prometedora para Puerto Rico porque pueden satisfacer conjuntamente el deseo de los clientes de tener mayor resiliencia y control [sobre la red], y la necesidad que tiene la Autoridad de servicios de red que [la generación distribuida] y el almacenamiento pueden proveer.”

Resaltando todavía más su compromiso con la generación distribuida, el Negociado ordenó que PREPA considere las microrredes como un componente central de su futura planificación para la red. Las microrredes, que pueden funcionar a base de energía limpia y separarse de la red principal durante las emergencias, tienen un papel importante que desempeñar en el apoyo a la resiliencia comunitaria y la estabilidad de la red en todo Puerto Rico.

El Negociado de Energía de Puerto Rico también se pronunció en contra del plan de PREPA para establecer ocho “mini redes” en todo Puerto Rico, citando la falta de pruebas de que este sea el plan más rentable y eficiente para descentralizar el sistema eléctrico y maximizar la resiliencia, especialmente en comparación con otros recursos de energía distribuida más pequeños. La agencia ha ordenado a PREPA que pruebe una mini red antes de comprometerse a desarrollar otras, y que considere inversiones alternativas en cuanto a la transmisión y distribución para garantizar que el dinero invertido en mini redes -proveniente de los contribuyentes- tenga el mejor uso posible.

Mejorando la responsabilidad de PREPA

Históricamente, PREPA ha enfrentado serios cuestionamientos respecto a su toma de decisiones, y si éstas están al servicio del interés público. Gracias a los requisitos de transparencia y supervisión ampliados en el Plan de Acción Modificado, el Negociado de Energía de Puerto Rico ha demostrado su compromiso de hacer que la empresa de servicios públicos tome responsabilidad y pueda garantizar que los mandatos de la Ley 17 se vuelvan realidad.

Para asegurar que la empresa de servicios públicos sea la responsable de los objetivos energéticos establecidos en el plan modificado, PREPA debe presentar informes bienales sobre sus avances para el cumplimiento de dichos objetivos. Los informes deben incluir pronósticos estacionales de la oferta y demanda de energía del archipiélago, junto con análisis de costos para los objetivos existentes. Debido a que la mayoría de las empresas de servicios públicos de EE. UU. solamente deben presentar informes de progreso anuales, el Negociado está demostrando de esta manera su determinación de atribuir la debida responsabilidad a PREPA.

En miras del próximo IRP, el Negociado le ha encomendado a PREPA la tarea de diseñar un proceso de planificación mejorado que sea neutral al evaluar tecnologías para sus determinaciones de costos. Esto ayudará a nivelar el campo de juego entre los diferentes recursos energéticos considerados. Cuando llegue el momento de que PREPA prepare su próximo IRP, el Negociado de Energía de Puerto Rico también deberá otorgar su aprobación antes de que la empresa contrate consultores externos mediante lo que debe ser un proceso de licitación transparente y competitivo.

Las comunidades y los grupos de defensa en todo Puerto Rico hicieron oír sus reclamos y llenaron las salas para emitir sus opiniones durante el período de comentarios públicos del IRP que sostuvo el Negociado de Energía de Puerto Rico. Si bien la oficina realizó un buen trabajo al brindar amplias oportunidades para comentarios públicos, se espera que este compromiso sólido y auténtico se integre de manera más completa antes y durante los futuros procedimientos del IRP.

En general, el Plan de Acción Modificado del Negociado de Energía de Puerto Rico marca un momento clave en la historia energética de Puerto Rico. El archipiélago cuenta con el potencial de transformar su red eléctrica de manera que realmente sirva a las comunidades y mejore su calidad de vida, y el Negociado dio los primeros pasos críticos para responder a los llamados locales y llevar a la realidad un sistema de energía limpio y descentralizado.

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